Al alba, y con viento de levante, partió ayer sábado la comitiva totanera hacia Molina de Segura. En el centro social Las Balsas se celebró la primera jornada de la final de Ajedrez Escolar.

 

   Se competía en categoría Alevín y en la denominada categoría Open, que agrupa a infantil, cadete y juvenil. Está previsto jugar cinco partidas en la primera jornada y otras cinco en la segunda, a celebrar el próximo 7 de febrero, en la misma sede. Para establecer la clasificación final cuentan los puntos realizados en las dos jornadas, planteadas a modo de torneos independientes. Los alumnos de un mismo Colegio o Instituto, a poder ser, no juegan entre sí. Hay premios en categoría individual y también se realiza una clasificación por equipos, contando con los cuatro mejores de cada centro. Para participar en esta última clasificación, por consiguiente, es necesario que el centro haya presentado al menos a cuatro jugadores.

 

    Antes de hablar de resultados decir que el objetivo de este tipo de torneo es que los chavales descubran el Ajedrez. En Totana se hace una fase local, que en principio no es obligatoria, en la que suele haber unos 50-60 participantes. Se hace un torneo a 6 rondas un sábado por la mañana, generalmente a primeros de diciembre, para no hacerlo en período vacacional ni muy lejos en el tiempo de las finales regionales. Muchos de los que van no han pasado nunca ni por clases de Ajedrez ni por el Club, por lo que se aprovecha para instruirlos sobre conceptos y normas básicos como pieza tocada pieza movida, cuándo es posible el enroque, que no se gana la partida si el jaque no es mate y, en fin, ese tipo de cosas. A los que quedan mejor clasificados la Concejalía de Deportes les avisa en el colegio de las fechas de la final. Aunque todos o casi todos se inscriben para ir, no todos acuden a la cita. De los convocados asistieron 10 niños y 2 niñas, y la mayor parte de ellos o bien asisten a las clases que damos en el Club (aunque sólo están desde octubre pasado), o bien acuden al Club propiamente dicho, con los "grandes", acompañados de sus padres. Aunque, como digo, no llevamos mucho tiempo en danza con la enseñanza de nuestro juego, en principio era de esperar que a estos niveles ninguno de los que fueran ejerciera de farolillo rojo, se esperaba una actuación digna de todos y cada uno  ellos. Ahora veremos que lo consiguieron. Pero lo esencial era que los chavales jugaran un torneo (con reloj y normas de juego oficiales), se lo pasaran bien y vieran un poco de mundo. Esto también se consiguió.

 

 

   En categoría alevín tuvimos a 7 jugadores. Ricardo Gómez (del colegio La Milagrosa) y Martín Otálora (del Santiago) hicieron 4 puntos de 5 posibles, lo que no está nada mal. Trinidad Cerón (La Milagrosa), Alfolso García (Santiago) y Juan Francisco Belchí (Tierno Galván) consiguieron ganar 3 partidas. Por su parte Daniela Hernandez (Tierno Galván) y Pedro Cazorla (Santiago) acabaron con 2 puntos. En esta categoría hay 69 participantes y quedar de los primeros va a ser complicado. Además, ningún centro educativo local ha completado el número mínimo para hacer equipo. No obstante tienen opciones de quedar bien tanto Ricardo como Martín.

 

 

  En categoría open aparecimos con 5 jugadores, 4 chicos y 1 chica. El Instituto Juan de la Cierva consiguió hacer equipo, que de hecho va bastante bien y creo que tiene muchas opciones de quedar primero o segundo. Al Juan de la Cierva pertenecen  Alejandro David Cayuela (4 puntos de 5), Juan José Vera (también 4), Cindy Cerón (3) y Juan Carlos Sánchez (3 también). Juan Jesús López, del Reina Sofía, que lleva tan sólo un mes asistiendo al Club, quedó con 2.5 puntos. Alejandro y Juanjo, siendo realistas, van a tener complicado quedar de los primeros en la clasificación individual. Van a tener enfrente a varios jugadores federados de cierta entidad, como Sergio de la Calle, Emilio García, Daniel Motos y Antonio Porlán. Pero, por otro lado, en esto no hay enemigo pequeño y cualquiera le puede complicar la partida a un rival teóricamente superior, por lo que no está todo el pescado vendido.

 

  

   Para finalizar no puedo evitar contar la anécdota de la jornada. Volvemos de almorzar y nos encontramos en la entrada con el padre de uno de los muchachos de Totana. Comenta que se ha formado un tifostio bueno. Los árbitros han invitado a los padres, monitores y acompañantes varios a estar sentados en las sillas situadas en los bordes de la sala de juego sin pronunciar palabra o en su defecto a abandonar la sala de juego. Los jugadores que terminen sus partidas también han de abandonarla, hasta el comienzo de la siguiente ronda. Al parecer en la partida de uno de los nuestros el padre del rival le ha dicho jugadas, el totanero ha perdido la partida y todos los chicos han hecho piña para ir a reclamarselo al árbitro, obligandolo a tomar medidas drásticas. Esto me ha recordado la película de En Busca de Bobby Fischer, cuando encierran a los padres en un sótano y los niños rompen a aplaudir. Al subir a la sala de juego, intento recabar más datos. Pregunto a los chicos y, cuando unos me dan el nombre del jugador implicado, otros me dicen que al que le ha pasado es a otro distinto. Todos parecen coincidir en que se trataba de una posición de rey ahogado. Contacto con el primer implicado que me han nombrado y cuando le pregunto que quién era el rival, me dice que es ¿adivinan? ¡otro totanero!. La historia se complica. Voy a hablar con el padre del, llamémosle, "primer totanero", a indagar lo que pueda. Me dice que en la partida su hijo ha ahogado al rival, él se ha acercado y ha visto que eran tablas. Le ha explicado cómo tenía que jugar para no ahogarlo, ya que tenía ventaja, y les ha dicho que se dieran la mano (para indicar que dieran al árbitro el resultado de empate). En esto él se va y llega su hija (hermana del "primer totanero"), la posición que ha quedado en el tablero es la que ha puesto el padre, donde se evita el ahogado. Imagino que el niño habrá preguntado a su hermana que porqué eran tablas y ésta le habrá dicho que no eran tablas, que siguiera la partida, dando origen a todo el jaleo posterior. Moraleja para padres, acompañantes y monitores: cuando los críos estan jugando se les deja solos y que ellos mismos resuelvan esas situaciones, con su propio criterio, o que llamen al árbitro y que él solucione y decida. Con total seguridad se forman así menos líos que con el "asesoramiento" de los mayores.

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